ALDEA ABANDONADA EN LA SIERRA.


Tras mucho tiempo de inactividad, vuelvo a retomar las publicaciones del blog. En los últimos años, por diversos motivos, no he podido explorar ningún sitio nuevo, pero a partir de ahora puede que ésto cambie.

Comenzaré esta nueva etapa con una visita de este pasado verano a una aldea abandonada.
 
Llegar a ella no fue fácil, tuvimos que recorrer un largo camino por una senda llena de dificultades e intransitable en algunos tramos.



Por fin entre las encinas aparecieron los restos de las construcciones, en un punto bastante alto del monte.







La aldea estaba construída en la ladera de la montaña, sobre una terraza artificial sostenida por un muro de piedras. Las casas se distribuían en tres calles paralelas a éste.





Comenzamos la visita por la calle central, muy estrecha, a ella daban las fachadas traseras de las casas de las otras dos calles.







Quedaba muy poco en pie, apenas algunos lienzos de muros y las cimentaciones de las casas.







 






Continuamos avanzando por esta calle central, y giramos hacia la izquierda, para bordear la aldea por la primera calle, colindante con el muro de contención, para volver al punto de inicio de la visita.














A la izquierda se abre una calle perpendicular a las otras tres, muy ancha, que desemboca en la única casa encalada que había en la población.







Una vez aquí continuamos la visita por la tercera calle. Las casas estaban algo mejor conservadas, pero no es muy aconsejable meterse dentro.








En la casa encalada había una gran parra que cubría casi toda la fachada, el interior amenazaba ruina, como veremos después en la parte trasera de la casa, así que decidimos no entrar.












En una de las habitaciones encontramos los restos del cabecero de una cama metálica.





Esta es la trasera de la casa encalada, cuya techumbre amenazaba con desplomarse en cualquier momento.





Había dos rampitas para subir materiales al piso superior. 




En la parte trasera de la aldea había varias casas dispersas.





 





También encontramos dos plazas circulares construídas sobre terrazas, la primera era la más grande.







Conserva intacto el empedrado del suelo.


 




Desde ella se divisa la parte trasera de la aldea.




 


Más alejada estaba la otra plaza circular, más pequeña que la anterior. Posiblemente tuvieron algún tipo de cercado y fueron usadas para guardar el ganado.


 
  



 

 





Me hubiera gustado hacer una exploración más a fondo del poblado, pero nos quedaba un largo camino de vuelta.

 


Ya regresaremos en otra ocasión con medios más apropiados y más tiempo.

Un saludo.