CASA DE HUESPEDES DE LA COMPAÑÍA MINERA THARSIS.



En una de nuestras incursiones por Huelva encontramos este caserón, perteneciente a la compañía minera Tharsis.
Algo que nos llamó la atención fue la gran cantidad de habitaciones y cuartos de baño que tenía; posteriormente nos enteramos que era una casa de huéspedes de dicha compañía.

El exterior no es muy llamativo, destacan las ventanas salientes de madera.





El lateral de la casa.



Sobre la puerta de entrada hay una farola.



La entrada da directamente a un pasillo.



A la derecha encontramos un salón grande con chimenea y dibujos en la pared.





El pasillo se ramifica a derecha e izquierda, con muchas habitaciones a los lados.



En una de ellas encontramos muchos documentos de la compañía minera.





Junto a cada habitación hay un cuarto de baño, de distintos colores, con bañera incluída. En total serían unos cinco baños, uno por cada dos dormitorios.





Las maderas de puertas y ventanas estaban en muy buen estado.




En los techos había respiraderos.
  
Este era el dormitorio más grande.






Al final del pasillo había una puerta que comunicaba con un corralón completamente invadido por la maleza, imposible de pasar por él.



A la izquierda había un cuarto de aseo más modesto, nos llamó la atención la marca del sanitario.




En la parte trasera también está la cocina, completamente en ruinas.




Del techo sólo quedan las vigas.





También había una habitación muy pequeña, que serviría de dormitorio del personal de servicio.



La parte trasera de la casa.




A finales de 2012 regresé por esa zona y el aspecto que presenta la casa es bien diferente afortunadamente.



Está en pleno proceso de rehabilitación, aunque las obras están paralizadas, se ve que la crisis también le ha afectado.


 

Una comparativa: 

  

 

CASA DE AGRICULTORES.



Esta construcción está en un camino rural entre dos pueblos, es la llamada "Casa del Ocho", construida sobre los años 30.
Según cuentan ha tenido diversos usos, desde wiskería hasta vivienda de agricultores; de todo ésto hará ya mucho tiempo, ya que lleva más de treinta años abandonada.

Está junto a un cruce de caminos, con una gran higuera en su puerta que la caracteriza.






Delante de la entrada hay un viejo pozo, tapado con una chapa.



Nada más entrar encontramos un vestíbulo con dos habitaciones a los lados y unas escaleras. En él crecía una higuera, algo muy común en los lugares abandonados.








Tras el vestíbulo había otro con el techo hundido, al cual daban la cocina y las cuadras.



La cocina era muy amplia, con una gran chimenea y varios fogones de carbón.




En los azulejos había pegatinas de verduras, al igual que en otras casas habitadas y deshabitadas de la zona.



Dos botellas intactas, la más pequeña era de agua oxigenada Foret y la otra sería de vino.



A la izquierda había un fregadero de piedra de dos senos.




Junto a la entrada había una pequeña despensa aprovechando el hueco de la escalera.



Luego pasamos a las cuadras, la más grande tenía el tejado hundido.





En un lateral había una puertecilla que daba a otra cuadra, que aun conserva parte del tejado.





Volvimos al vestíbulo, por el agujero del techo se veía el piso de arriba, así que subimos a investigar.





Las escaleras estaban en buen estado, pero no podemos decir lo mismo del suelo, que amenazaba con desplomarse nada más pisar.




En las habitaciones alguien se había atrevido a cobijarse no hace mucho tiempo.




Había otras escaleras que conducían a la azotea, pero no nos inspiraron confianza como para subir.



La parte trasera de la casa.



En el lateral se observa la puerta de la cuadra que comunicaba con un corral del que sólo queda parte de la tapia.



Anexa a la casa había otra cuadra, pero apenas se podía entrar por la vegetación.




Eso es todo, es una pena que el abandono esté acabando con una casa que lleva tantos años allí, pero hoy día es difícil que se le de uso.

Un saludo.